De eso se trata esta historia, de
despertar, de distinguir entre la realidad y sueño. Si tu vida es sueño
alguien se apodera de ella.
Hay que distinguir entre vivir tus sueños y soñar con una vida irreal. Para despertar de ese sueño que nos anestesia hay que volver a creer.
Hay que distinguir entre vivir tus sueños y soñar con una vida irreal. Para despertar de ese sueño que nos anestesia hay que volver a creer.
Cuando uno despierta de una
pesadilla agradece que haya sido un sueño, pero cuando la vida te golpea
desearías estar soñando. Podés no distinguir si estás despierto o dormido pero
sabes perfectamente que es una pesadilla.
Sin sueños la vida no tendría sentido, pero vivir en un sueño, en una ilusión, no es vivir. Vivir despierto significa que el dolor duela, sin anestesia, y que la felicidad nos mantenga con los ojos bien abiertos. La vida real, la de verdad, empieza cuando abrimos los ojos y dejamos de soñar.
Sin sueños la vida no tendría sentido, pero vivir en un sueño, en una ilusión, no es vivir. Vivir despierto significa que el dolor duela, sin anestesia, y que la felicidad nos mantenga con los ojos bien abiertos. La vida real, la de verdad, empieza cuando abrimos los ojos y dejamos de soñar.
